No es necesario vivir sumido en la oscuridad.

TABAQUISMO

TABAQUISMO

La publicidad del tabaco responde con eficacia a las necesidades de los adolescentes.

El inicio en el consumo de tabaco se produce en España entre los niños y adolescentes y se consolida muy pronto durante los primeros años de la juventud. La mayor parte de estas personas mantendrán su hábito durante el resto de sus vidas. Desde una perspectiva comercial, este hecho hace que la infancia y la adolescencia sean dos segmentos de población rentables en términos de inversión publicitaria. Como ya se ha mencionado, la respuesta negativa de una sola generación tendría unos efectos devastadores desde el punto de vista comercial: en diez años, la proporción de fumadores disminuiría drásticamente.

En primer lugar, todos los jóvenes se hallan expuestos a la propaganda de tabaco y, además, gran parte de los reclamos directos se dirige específicamente a estos segmentos de la población (programas musicales de radio, revistas, distribuciones gratuitas de cigarrillos en fiestas juveniles y en discotecas, regalos de pins con determinadas marcas a niños y adolescentes, etcétera).

En segundo lugar, una simple mirada a los anuncios es suficiente para comprobar que los mensajes, atractivamente servidos por los anuncios de tabaco, se resumen en presentar al cigarrillo como símbolo de:

•Liberación frente a las prohibiciones impuestas por el mundo adulto.

•Iniciación a la vida adulta y señal tanto de madurez como de personalidad propias.

•Placer, capacidad de seducción y éxito sexual.

•Buen estado físico y óptimo rendimiento deportivo.

•Sociabilidad, cordialidad y desinhibición.

El último periodo de la infancia y la adolescencia se caracteriza por tres grandes retos personales:

•La maduración física.

•La presión cultural para iniciar la transición hacia las pautas adultas y hacia la independencia emocional respecto a los padres.

•El establecimiento de un autoconcepto coherente con unos valores asumidos como propios.

La publicidad del tabaco responde eficazmente a estas necesidades de la pubertad.

Las empresas tabaqueras utilizan el patrocinio de actividades culturales y deportivas para introducir la propaganda del tabaco, que escapa de las restricciones aplicadas a la publicidad directa.

Con la organización política de las mujeres y el reconocimiento de numerosos derechos civiles, la industria tabaquera se planteó la rentabilidad de explotar un sector hasta entonces minoritario: el mercado femenino.

Es la generación que ya sabe por experiencia propia que fumar es pocas veces un placer y mucho menos un signo de emancipación. Ahora, las adolescentes todavía desconocen por qué empiezan a fumar a pesar de saber que el humo del cigarrillo envejecerá prematuramente la piel de su rostro, disminuirá su rendimiento físico, aumentará sus riesgos de padecer enfermedades y acortará sensiblemente su vida, así como la calidad de los años vividos.

El 50% de la población joven femenina en España es fumadora.

La mayoría de las personas que fuman empezaron el consumo de tabaco muy tempranamente, sin saber por qué y sin conocer las consecuencias exactas de tal decisión, entre ellas, la dependencia, que afecta al 95% de los fumadores. Por lo tanto, la mayoría de los fumadores ni empezaron ni se mantienen en el consumo de tabaco por razones de libertad de opción, entendida como tal la capacidad que puede ejercer una persona cuando, una vez que dispone de todos los elementos para valorar distintas posibilidades de conducta, elige conscientemente la que más le conviene.

A una gran parte de los fumadores sólo le resultan placenteros unos pocos cigarrillos al día, mientras que el resto no sólo no le satisfacen, sino que los fuma muy a su pesar.

Así, además de ser un producto peligroso para la salud, el tabaco es una droga capaz de generar dependencia. En estos momentos, al hablar de los efectos del tabaco sobre la salud humana, son tres los hechos científicamente contrastados y a tener muy en cuenta: el riesgo para la salud que ocasiona el tabaco en la persona que fuma; el peligro que corren aquellos que, sin hacerlo directamente, se ven obligados a respirar el humo ambiental del cigarro y, finalmente, el hecho de que sea una droga que genera dependencia.

1. EFECTOS DEL TABACO

Alrededor de 5.000 sustancias químicas se encuentran en el humo del tabaco.

Muchos de los efectos nocivos están provocados por el monóxido de carbono, el alquitrán y la nicotina, entre otros productos tóxicos. Muchas de las sustancias presentes en el humo del tabaco son causantes directas de cáncer.

La nicotina es la sustancia responsable de la mayor parte de los efectos inmediatos del tabaco sobre el organismo y la que le confiere el carácter de potente droga generadora de dependencia. Sus acciones son muy complejas y variables según las personas. Entre otros efectos, actúa sobre el sistema nervioso central y estimula el centro respiratorio, vasomotor y del vómito; aumenta la frecuencia de los latidos del corazón; incrementa la presión arterial y produce una vasoconstricción de los vasos sanguíneos. Al hacer trabajar más al corazón, acentúa sus necesidades de oxígeno, lo que puede tener repercusiones importantes para el sistema cardiovascular. La nicotina también facilita la adhesión de las plaquetas de la sangre en los vasos sanguíneos, lo que favorece su obstrucción.

El monóxido de carbono disminuye la oxigenación celular, el alquitrán es una mezcla de sustancias químicas que tienen capacidad para producir cáncer y la nicotina es la causante de la dependencia.

Las enfermedades coronarias son la principal causa de muerte en España. La mortalidad por cardiopatía coronaria es un 70% más elevada en las personas que fuman que en las que no lo hacen.

El tabaquismo, la hipertensión y el exceso de colesterol en la sangre, son factores que incrementan el riesgo de cardiopatía coronaria.

El tabaco es el principal factor causante de las enfermedades respiratorias no tumorales.

El tabaco es el principal factor causante del cáncer de pulmón, laringe y boca. Es también la causa del cáncer de esófago y de vejiga urinaria.

Entre 10 y 15 años después de abandonar el consumo de tabaco el riesgo de desarrollar un cáncer de pulmón es similar al de una persona que nunca ha fumado.

El tabaco aumenta el riesgo de enfermedad coronaria en las fumadoras que toman anticonceptivos orales, adelanta la menopausia y acelera la aparición de arrugas en el rostro de forma prematura.

La mayor parte de los cigarrillos que una persona consume diariamente, no los fuma por placer sino por adición.

Cada fumador alcanza un patrón de consumo estable y regular, que está determinado por los niveles de nicotina necesarios para permitirle funcionar con normalidad.

La nicotina genera dependencia farmacológica y psicológica.

La dependencia psicológica del tabaco genera problemas serios entre los fumadores.

La supresión súbita de nicotina genera síndrome de abstinencia, cuyos síntomas más frecuentes son: irritabilidad, ansiedad, deseo compulsivo de fumar, cansancio, depresión, palpitaciones, temblores, dolor de cabeza, alteraciones del sueño y trastornos digestivos.

Dadas la propiedades de la nicotina, el ciclo diario de la adicción a esta sustancia puede describirse así: el primer cigarrillo del día produce unos efectos notables (satisfacción, estimulación, sensación de mejora de la capacidad de actuación, etcétera). Simultáneamente se desarrolla el fenómeno de la tolerancia, es decir, es necesario incrementar progresivamente la administración de nicotina para mantener los mismos efectos en el organismo y evitar las sensaciones negativas causadas por su falta.

La dependencia psicológica implica que la persona que fuma se siente incapaz de realizar determinadas tareas cotidianas sin la ayuda del cigarrillo.

Los principales factores que influyen en el inicio en el consumo de tabaco son de carácter psicosocial.

Factores de la dependencia del tabaco:

•Factores psicosociales: entorno, curiosidad, deseo de incorporarse al mundo adulto...

•Factores farmacológicos: adición a la nicotina.

•Factores psicológicos: automatización de las conductas cotidianas.

2. DEJAR DE FUMAR NO SE IMPROVISA

Fases en el abandono del tabaco:

Primera fase: periodo de consonancia o precontemplación

La persona que fuma se percibe a sí misma como fumadora.

Segunda fase: periodo de disonancia o contemplación

Comienza a producirse un cambio de actitudes en el fumador con respecto a su relación con el tabaco. Empieza a pensar por primera vez que podría ser una buena idea abandonar el hábito. En general, este cambio de actitud viene auspiciado por la percepción de los primeros síntomas negativos sobre la salud y puede verse reforzado por el incremento de información que recibe sobre los riesgos del tabaco.

Tercera fase: periodo de facción.

Pensar que abandonar el tabaco puede ser una opción planteable no es lo mismo que tomar la decisión de hacerlo. Es un periodo caracterizado por fases alternantes de consumo y abstinencia. Si esta etapa se prolonga y la persona no recibe la información y el apoyo necesarios para superarla, el fumador puede sentirse fracasado y desarrollar un cierto sentimiento de culpabilidad que le lleven a no querer intentarlo de nuevo.

Cuarta fase: periodo de consolidación

Cuanto mayor sea el tiempo inicial de abstinencia conseguido (horas, días, meses), mayor será la probabilidad que tendrá la persona de mantenerse sin fumar. La consolidación definitiva de la abstinencia depende de los siguientes factores.

•La motivación personal.

•El grado de dependencia.

•Las expectativas de éxito.

La disponibilidad de recursos de apoyo. Se necesita ayuda y comprensión en el entorno personal inmediato, además de información precisa sobre las características de su dependencia y del síndrome de abstinencia. Si la adición es muy fuerte la posibilidad de recibir tratamiento sustitutivo con nicotina durante el primer periodo de privación ayudará a superarlo con mayor probabilidad de éxito.

Dejar de fumar es el resultado de un proceso.

3. MOTIVOS PARA DEJAR DE FUMAR

•Sentirse mejor físicamente.

•Evitar el riesgo de enfermedades.

•Mejorar el rendimiento físico.

•Aumentar el atractivo personal.

•Evitar el envejecimiento prematuro.

•Ahorrar.

•Ser un ejemplo positivo para los hijos.

Preparación:

•Fije una fecha para dejar de fumar.

•Desautomatice su conducta de fumar.

•Identifique las situaciones de peligro.

•Asegúrese de sus motivos.

•Busque apoyo en alguien cercano.

4. CUANDO EL DESEO DE FUMAR PARECE IRRESISTIBLE

La necesidad compulsiva de fumar sólo dura unos segundos, resístalos y sabrá que puede usted más que el tabaco.

Si quieres mantenerte:

•No pienses que tendrás que estar toda tu vida sin fumar. Preocúpate tan sólo por el día presente.

•Evita tentaciones. Mantén encendedores, cerillas y ceniceros lejos de tu presencia y de tu vista.

•Evita, en lo posible, estar en ambientes donde se fuma. Al menos durante las primeras semanas, busca la compañía de amigos que no fuman.

•Ten siempre a punto algo para picar o masticar: fruta fresca, frutos secos, chicle sin azúcar... hasta una zanahoria. Cualquier cosa menos cigarrillos.

•Durante el día hay momentos peligrosos; recuerda cuáles pueden ser los más peligrosos para tí: los pequeños descansos, cuando vas a tomar algo... Ten prevista alguna conducta alternativa ante estas situaciones.

•Contén el deseo de fumar desarrollando actividades que te mantengan distraído.

•Aprende a relajarte sin cigarrillos. Cada vez que te sientas tenso, respira profundamente.

•Recuerda tu lista de razones para no fumar.

•Continúa reservando el dinero que ahorres cada día. Piensa en el regalo que te vas a hacer.

•No cedas nunca, ¡ni siquiera por un solo cigarrillo!

Una recaída no significa rendirse definitivamente. Cada intento serio para dejar de fumar te acerca más a tu objetivo: conseguirlo definitivamente.