No es necesario vivir sumido en la oscuridad.

FUNCIONES CONCIENTE Y SUBCONSCIENTE

FUNCIONES CONSCIENTES Y

SUBCONSCIENTES

Agrandes rasgos, nuestro cerebro externamente presenta dos claras divisiones unidas por una franja de aspecto tubular. Conocida como «Corpus Callo zum», dicha franja esta formada por una red de fibras nerviosas que permiten la conexión «controlada» de los dos Hemisferios cerebrales.

Cada uno de ellos parece estar dotado especialmente para el desempeño de unas tareas funcionales específicas y complementarias.

La Teoría del «Split Brain» o cerebro dividido de los neurofisiólogos R. Sperry y Michael Gazzaniga parece demostrar la especialización operativa de los Hemisferios cerebrales.

Estos investigadores asocian a nuestro hemisferio Izquierdo los procesos lógicos, el razonamiento, los cálculos matemáticos, el lenguaje, la escritura y la lectura, los procesos de análisis y la función de traducción y conversión de las funciones del hemisferio derecho en situaciones lógicas en el mundo físico.

Nuestro Hemisferio Derecho es el responsable pues, de todo lo concerniente al ritmo, la creatividad, el reconocimiento, la visión y la imagen, los procesos de síntesis, la consciencia interior, el sueño, la imaginación y las emociones.

Observando atentamente las funciones de cada uno de ellos, apreciaremos que nuestro hemisferio derecho agrupa tareas «Subconscientes», por contra de los procesos «conscientes» del hemisferio izquierdo.

En tal caso, nada nos impide pensar que las funciones de nuestra Mente consciente radican principalmente en el hemisferio izquierdo y las de nuestro subconsciente en el hemisferio derecho.

Ambos hemisferios, como anteriormente indicábamos, están separados por una zona de aspecto tubular llamada Corpus Callo zum, esta franja actúa a modo de semáforo de impresiones en ambos sentidos, regula el paso de datos desde un hemisferio al otro y viceversa. Durante mucho tiempo, se creyó que los haces neuronales que lo formaban no tenían ninguna función concreta, pero no solamente no es así, sino que además es de vital importancia para el buen funcionamiento de nuestra mente.

Como hemos visto, nuestros cerebros derecho e izquierdo, hablan lenguajes diferentes, el derecho se expresa mediante «emociones», carece de sentido temporal y comparativo y por tanto cualquier impresión que llegue hasta el, no es puesta en tela de juicio, simplemente es cierta porque esta ahí, por contra el izquierdo se expresa mediante la lógica, es capaz de ubicar acontecimientos en el tiempo y hacer procesos comparativos entre experiencias.

Si el flujo de transmisiones entre un hemisferio y el otro no fuese regulado, acontecería un verdadero «caos cerebral», cualquier palabra (recordemos que el lenguaje es función propia del hemisferio izquierdo) desataría un alud incontrolado de emociones (propias del hemisferio derecho), o todo lo contrario, cualquier emoción se traduciría en un chorro de palabras.

El cuerpo calloso actúa en definitiva como un intérprete de lenguajes, adaptando las informaciones que de uno y otro lado le llegan y haciéndolas comprensibles para el hemisferio receptor.

Muchos conceptos que adquirimos mediante la observación consciente, como puede ser la lectura de un libro por ejemplo, simplemente se procesan en el cerebro izquierdo y jamás alcanzan el cerebro derecho, inversamente muchas emociones y sentimientos manejados por el cerebro derecho permanecen ocultos a nuestros planos de consciencia.

Como vemos, gracias a esta dualidad la mente humana opera en diversos aspectos simultáneamente, el hecho de que alguna cosa que estemos haciendo acapare totalmente la atención de nuestros cinco sentidos, no implica afortunadamente el dejar de respirar o que nuestro corazón se olvide de latir, tampoco es necesario que expliquemos a nuestro sistema inmunológico cómo debe actuar ante la agresión de posibles virus que penetren en nuestro organismo y sin embargo lo hace al margen de nuestra voluntad.

La consciencia, es el único elemento del que disponemos para determinar que existimos y que al parecer somos individuales respecto al resto de las cosas y seres que nos rodean, pero esta, representa tan sólo una parte de nuestra psique. Existen otras porciones de nuestro «yo» que por lo general pasan desapercibidas justamente porque no alcanzan habitualmente nuestros planos de consciencia y por tanto desconocemos. El conocimiento funcional de esas «otras» porciones de nuestra psique, resulta, como veremos, fundamental para la comprensión de los procesos que desembocan en el trance hipnótico.

Fundamentalmente pues, podemos dividir de forma muy esquemática las actividades mentales en tres tipos:

SUBCONSCIENTE: acciones automáticas que se llevan a cabo sin el control de nuestra voluntad, como podrían ser el mantenimiento de nuestra temperatura corporal o el incansable batir de nuestro corazón; y también el manejo de las emociones, las fantasías, la memoria y el automatismo.

CONSCIENTE: Acciones planificadas y dirigidas por nuestra voluntad, entre ellas podríamos hablar del razonamiento, el manejo de los conceptos espacio-temporales, la ordenación y selección de todas las informaciones que nos llegan a través de los sentidos, la atención voluntaria, el auto análisis y las voliciones e inhibiciones deliberadas, muchas de estas acciones responden a estímulos o deseos subconscientes.

Finalmente, existe un tipo de acción mental que podríamos definir como MIXTA, son trabajos subconscientes de los que podemos tomar el control ocasionalmente como podría ser la respiración, en páginas posteriores podremos comprobar como mediante la hipnosis también podemos dirigir en parte funciones que hasta hace muy poco se creían bajo control exclusivo del Subconsciente.

En nuestra sociedad actual, aplicamos métodos de enseñanza que refuerzan y potencian el cálculo, el razonamiento lógico, el lenguaje, etc..., es decir potenciamos el desarrollo de nuestro hemisferio izquierdo en detrimento del hemisferio derecho, La incorporación en nuestros sistemas de enseñanza de técnicas que permitan el progreso de aptitudes como la creatividad o la imaginación, nos dará acceso a una utilización del potencial de nuestra mente más completa y más equilibrada.