No es necesario vivir sumido en la oscuridad.

Anestesia

Las estrategias de control del dolor son muy variadas y se adaptan a la personalidad del paciente. Si se trata de una persona muy sugestionable, el terapeuta elegirá uno de los métodos rápidos. El siguiente es bastante eficaz. Pida al paciente que imagine que le inyectan anestesia local en la zona dolorida y dígales: “El dolor disminuye gradualmente. Ha sido anestesiado. Poco a poco se insensibiliza”. Este procedimiento es bastante útil para los dentistas, que piden al paciente que abra la boa y cierre los ojos, y ras pincharle en la encía le dicen: “Acabo de inyectarle novocaína en el lado derecho de la boca. La mandíbula quedará completamente insensible; aún más insensible cuando oiga el ruido de la fresa. Nada impedirá que los nervios se insensibilicen. A medida que cuento del 10 al 0, el dolor desaparece”.
Cuando la operación ha concluido, el doctor dice: “Los músculos de la cara vuelven a la normalidad. Cuando cuente hasta 5 y diga “completamente despierto”, abra los ojos y no notará ninguna molestia ni efecto secundario”.
“Siento un cosquilleo en el pie, parece que todavía esté ahí.” Se quejaba de dolor en las pantorrillas. Su reacción se explica por un reflejo condicionado basado en una imagen mental; pensar en la extremidad herida produce el dolor, que a su vez reproduce la imagen de la zona perdida. La imaginación es una parte esencial del conocimiento y depende de nuestras experiencias previas. Como resultado del trabajo de la imaginación, el dolor y la imagen del cuerpo se conectan en un reflejo automático.