No es necesario vivir sumido en la oscuridad.

Actitud de la Iglesia Catolica ante la Hipnosis

La primera proclamación de la Santa Sede al respecto fue una decretal de la Congregación del Sagrado Oficio del 28 de julio de 1847:
Habiendo removido todas las concepciones erróneas, adivinación del futuro e invocación explicita o implícita al demonio, el uso del magnetismo animal (hipnosis) es en realidad nada mas que una actividad que utiliza medios físicos que son de toda forma lícitos y por ello no es moralmente prohibido, siempre que no tienda a un fin ilícito o alguna forma de depravación.
Aertnys-Damen, Jones Y Davis están esencialmente de acuerdo y se hallan dispuestos favorablemente al uso médico de la hipnosis. La principal objeción a esta, de acuerdo con los teólogos previamente citados, es que si la hipnosis no se utiliza en conformidad con los deseos del sujeto, puede privarle del libre uso de su razón. A pesar de ello, Santo Tomas de Aquino dice específicamente “que la perdida del uso de la razón no es en si misma un pecado (secúndeme se), sino solo en razón del acto (secúndeme Actium) por el cual se es desproveído del uso de la razón: esto es, si el acto es la concupiscencia excesiva por el uso del vino, habrá un pecado de intemperancia referente a la gula. Pero si el acto que priva al individuo de su razón es licito en si mismo y hecho por una causa justa, no es pecado; si no existe causa justa, debe ser considerado pecado venial”
Asi el uso de la hipnosis por una razón definida no es un pecado venial. A la luz de pronunciamientos mas recientes de la SantaSede, transcritos en los párrafos siguientes, y la opinión de otros teólogos calificados, un médico católico adecuadamente adiestrado puede usar la hipnosis cuando esta se halla indicada.
Un teólogo, J.T. Mangan, S.J., investigo recientemente la hipnosis con el objeto de hacer una evaluación medico-moral. Entrevisto a seis psiquiatras católicos de reputación y a cinco psiquiatras no-católicos. El autor de este libro participo en la preparación del cuestionario utilizado. Mangan noto que la hipnosis no es un estado inducido por las –por así llamarlas- practicas “ocultistas” ni se halla asociada con la brujería, magia negra, sesiones espiritistas o similares. Ni es tampoco fraude, tonterías, un juego social ni un espectáculo publico. Después de un cuidadoso estudio de las diversas directivas promulgadas por las autoridades romanas de la iglesia católica, concluyo que ellas condenan el abuso pero no el uso legitimo de la hipnosis médica.
Sus conclusiones enumeran los siguientes requerimientos: (1) el hipnoterapeuta debe ser un profesional competente y consciente. Existe hoy en día la necesidad de una norma general para hipnoterapeutas, insistiendo sobre la integridad, excelente moralidad y buen criterio. Es conveniente la presencia de una tercera persona, para protección de los intereses de paciente y profesionalmente, sobre todo si el paciente es del sexo femenino. (2) Es necesario que este indicada la hipnosis (cree Mangan que no nos esta permitido, sin una razón compensatoria, dejar a un lado nuestro dominio sobre las facultades racionales de la comprensión y la voluntad. Cuando un profesional consciente y competente indica que la hipnosis es médicamente necesaria, podemos aceptar que lo es para beneficio de su paciente). (3) Debe procurarse el consentimiento del paciente (nadie tiene el derecho de privar a otro, contra sus deseos, del uso completo de sus facultades mentales). No es necesario, sin embargo, obtener en todos los casos el consentimiento explicito del paciente. (4) No debe haber peligro para el paciente. (5) Debe mantenerse el secreto profesional sobre las informaciones obtenidas bajo hipnosis.
El erudito estudio de Mangan debe ser leído in Toto por todos los médicos católicos que todavía piensan que la hipnosis viola los valores éticos y morales decretados por la Iglesia. Existen solo dos puntos en los cuales discrepamos con Mangan y estos son: los pacientes hipnotizados nunca son desposeídos de su voluntad o razón, y las facultades críticas del paciente ¡no están disminuidas! Más bien ¡son aumentadas!
En los últimos anos Su Santidad, el fallecido papa Pío XII, promulgo dos afirmaciones sobre la hipnosis: la primera en su discurso a una audiencia compuesta de ginecólogos y obstetras, el 8 de enero de 1956. El papa se refirió a la hipnosis profunda en el parto y sugirió que podría existir el peligro de “indiferencia emocional” de la madre hacia el hijo. Tuvo, sin embargo, el cuidado de añadir que algunos médicos pensaban que esta indiferencia no tiene por que ser atribuida al uso de la hipnosis. Por otro lado, dicho peligro puede ser evitado. La manera en que el Santo Padre hablo de la hipnosis a este respecto mostró que consideraba que este asunto era primariamente una cuestión médica y que el juicio de su aceptación moral seria basado en última instancia en la opinión medica ortodoxa. Las afirmaciones papales están en completo acuerdo con las de líderes no-religiosos en el campo de la hipnosis.
La actitud progresista de la Iglesia Católica ha provocado creciente interés por la hipnosis entre los médicos católicos. Se ha ensenado hipnosis al cuerpo medico de muchos hospitales católicos. Se ofrecen cursos sobre hipnosis en la Seton HallPostgraduate Scholl Of. Medicine, una escuela de medicina católica.
Y la escuela de Odontología de la Universidad de Maquete ha establecido laboratorios de hipnosis. Se ha adiestrado recientemente en la hipnosis a muchos psiquiatras y psicólogos católicos. Se han efectuado partos bajo hipnosis profunda en muchos hospitales católicos. Se esta incrementando el uso de la hipnosis en otras ramas de la medicina en estos hospitales. Asimismo, muchos prominentes médicos y psicólogos católicos han hecho contribuciones al uso de la hipnosis en medicina, odontología y psicología.