No es necesario vivir sumido en la oscuridad.

El pasado nos determina

 




El pasado puede condicionarnos, más o menos, pero no nos determina en forma absoluta más que en contadas ocasiones (por ejemplo: una enfermedad genética), y aún así, hay muchas maneras de abordar cualquier situación, en el presente.

Haya pasado lo que haya pasado, lo que nos queda por vivir empieza ahora.
Lo único que vivimos es el presente. Un perpetuo presente que fluye constantemente a lo largo de nuestras vidas.
Debemos aprender a vivir el presente. Es lo único que realmente tenemos.
No podemos volver al pasado ni avanzar hacia el futuro. El presente es lo único que nos sirve.
Nuestra forma de afrontar el mundo es la que condiciona nuestra manera de actuar. Hay miles de formas de actuar. El pasado nos condiciona, en parte, pero la elección de una u otra forma de actuar depende de nosotros, ahora.
Si aceptamos la determinación por el pasado, o cualquier otra determinación, caemos en la trampa de la comodidad neurótica: "Yo qué voy a hacer, si todo está escrito".