No es necesario vivir sumido en la oscuridad.

Control de peso

La autohipnosis puede emplearse en el control del peso, combinado con un plan dietético adecuado y con un plan de ejercicio.

Cuando empleamos la autohipnosis, al igual que en el tabaquismo, podemos seguir dos métodos:

Crear en la persona una “aversión artificial” a según qué comidas. La técnica consiste en visualizar alguna escena muy desagradable, cuya percepción genere asco y náusea. Por ejemplo: visualizar que se está en una bañera llena de vómito en el que nadan cucarachas, y que uno se hunde cada vez más en ella mientras el apestoso material y los asquerosos bichos van entrando en su boca y son deglutidos hacia el estómago...

Creedme si os digo que, en estado hipnótico, esta visualización provoca náuseas físicas y contracciones gástricas precursoras del vómito.

Tal visualización se “asocia” a una palabra clave. Por ejemplo: “vómito”. Cuando la persona ha entrenado esto veinte o treinta veces, nada más pensar en la palabra “vómito” se imagina la situación y siente asco invencible.

Se le recomienda, entonces, que cada vez que vaya a comer algo indebido se diga “vómito”. El asco superará las ganas de comer.

Esta técnica no es la más recomendable, por lo mismo que antes decíamos: excesiva dependencia del terapeuta, necesidad de reforzar las “grabaciones” constantemente y  por la sensación de “castigo” que provoca.

La segunda técnica es la misma que empleábamos con el tabaco: proteger al cuerpo. Cargar el acento en que el premio no es la comida, sino el placer que vas a sentir al reforzar tu voluntad y cuidar tu salud.

El mensaje sería más o menos como sigue:

Grabaremos un mensaje para que optimes tu voluntad para proteger su salud. Sabemos perfectamente que comer en exceso es destructivo, especialmente para tu cuerpo. Comer en exceso significa incrementar tu peso, afear tu figura, elevar tu colesterol y aumentar el riesgo de enfermedades. Mantener tu peso ideal, en cambio, cuida tu salud, al tiempo que te da la satisfacción de mejorar tu autoestima. Controlando nuestro peso nos sentimos más satisfechos con nosotros mismos.

Cuando comemos en exceso, es porque, sin tenerlo del todo claro, nos estamos dando un “premio”. Nos proporcionamos el placer de comer aquello que nos gusta... que casi siempre es lo que peor nos sienta para el control del pesa.

A partir de ahora vas a proteger tu cuerpo de esta agresión. Pondrás en la balanza el placer de comer en exceso  y las ventajas para tu cuerpo, y no te vas a hacer trampa. Quieres proteger tu cuerpo. Defender tu vida. Tu calidad de vida. Tus autoimagen. Tu corazón. Demasiadas agresiones sufrimos por la contaminación ambiental, como para que juguemos con fuego al introducir excesos de grasas e hidratos de carbono  en nuestro cuerpo.

Cuando comes en exceso, te estás proporcionando un placer. Un premio. Pero, a partir de ahora, cambiarás tu concepto de premio. Decidirás que el mejor premio es el que te das en el momento en que renuncias comer en exceso. Te das el premio de respetar tu cuerpo, de cuidarlo, igual que harías con un niño al que vieras en situación de peligro. Tu cuerpo es tu don más preciado. Tu salud es el valor más importante. Quieres proteger tu cuerpo y tu salud, y vas a empezar ahora.

En el momento en que vas a comer en exceso  has de decirte: No voy a engañarme. El mejor placer es el de cuidar mi salud. Mi imagen. Mi autoestima.  Este va a ser mi premio.

Bien es verdad que, en alguna ocasión, puedo sucumbir a la tentación. Pero no me dejaré vencer si esto sucede. La diferencia entre un hombre y un cerdo es que, si caen en un charco de porquería, el hombre hace por salir; el cerdo se revuelca en ella. Si algún día como en exceso, inmediatamente volveré a decirme que lo que debo hacer es proteger mi cuerpo, y proporcionarme el mejor de los premios: cuidar mi salud, mi apariencia y la confianza que tengo en mí mismo.”

Los planes de dieta y ejercicio son los habituales en estos casos. Nuevamente nos referimos al minimanual acerca de “Control del peso” editado en esta misma coleccion

La autohipnosis puede emplearse en el tratamiento de los tics, aunque siempre en combinación con otras técnicas. Los tics son movimientos involuntarios, y prácticamente inconscientes, que afectan a uno o varios músculos del cuerpo. A veces son ruidosos (tics fonatorios) consistentes en carraspear, inspirar por la nariz o chasquear la lengua. En ocasiones son combinaciones amplias de todo esto que venimos diciendo.

En cualquier caso de tics debe intervenir un médico neurólogo, que va a diagnosticar el tipo y la gravedad de cada uno de los distintos tipos de tics. En principio hay tres tipos de tic:

1.        Tics transitorios. Son los más benignos. Afectan a uno o dos músculos, varían de una temporada a otra, aparecen y desaparecen espontáneamente.

2.        Enfermedad de los tics (o enfermedad de “Gilles de La Tourette”).  Toma su nombre del neurólogo francés que la describió por primera vez. Los tics son constantes, incoercibles, afectan a muchos grupos musculares, aumentan cuando el sujeto está solo y se acompañan de la emisión de ruidos y de palabras en forma compulsiva.

3.        Tics motores crónicos. Estarían entre los dos grados anteriores. Más que un tic transitorio, pero sin llegar a la gravedad y espectacularidad de la enfermedad de Gilles de La Tourette.

Los dos últimos tienen un origen orgánico (un fallo en los centros cerebrales de control del movimiento, algo así como lo que sucede en la enfermedad de Parkinson) y requieren un enfoque médico.

Los tics transitorios, en cambio,  pueden tratarse con un enfoque psicológico amplio. Lo mejor es efectuarlo en la infancia, que es cuando aparecen este tipo de tics. El tratamiento de los tics transitorios exige, ante todo, una actitud tranquila por parte de la familia.  Los tics son manifestaciones semivolun­tarias y di­fícilmente controlables, pero que suelen aumentar en momentos de ansiedad.  Si el niño se ve vigila­do, reconvenido, culpado o menospre­ciado a causa del tic, le va a aumentar la ansiedad, con lo que aumentarán los tics.

Hacia 1973,  N.  H. Azrin, Director del Dpto. de Tratamientos  en el Centro de Desarrollo y Salud  Mental Anna,  en la localidad de Anna (Illinois) y profesor en la Univ. de Illinois Meridional, en Carbondale, des­cribió un método de aprendizaje para el control de hábitos nerviosos,  en­tre los que incluye los tics junto a tartamudez,  morderse las uñas, arrancarse el pelo, tamborileo, ceceo, rechinar los dientes, carras­peo, tos nerviosa, bizqueo, parpadeo o movimien­tos espasmódicos de los ojos, morderse el interior de la mejilla y el labio. En conjunto,  se trata de una  serie de actos  motores, desde los muy sim­ples (ej:  parpadeo como tic) hasta los muy com­plejos (ej: arran­carse pelos de las cejas,  llevarlos a la boca y triturarlos con los dientes).  El trata­miento según el método de Azrin y Nunn consta de un plan amplio que incluye:  Aprendizaje de una motivación para dejar el hábito;  apren­der a ser consciente del hábito; aprender una "reacción de competencia", esto es: una conducta que sea incompatible con el hábito, para ponerla en prácti­ca cada vez que la persona detecte el inicio de éste, con lo que puede pararlo;  reconocer la con­ducta asociada  al hábito para luchar contra él desde su  más incipiente manifestación;  cobrar consciencia de las situa­ciones que tienden al hábi­to; adiestramiento en la relajación;  búsqueda de  apoyos  sociales  (amigos, parientes, etc.) que se­pan que uno está dejando el  hábito;  práctica de las reacciones de competencia,  hasta que se vuel­van automáticas; ensayos simbólicos,  imaginando la  lucha contra el hábi­to  en diversidad de situa­ciones; exhibición de la mejora, buscando situa­ciones antes evitadas  a causa del hábito (por ejemplo, ir a ciertos lugares públicos donde antes uno se avergonzaba de entrar a causa  de sus tics); registro, llevando una gráfica de sus frecuencias y de sus progresos.

En el caso de los tics,  las técnicas de relajación y de autohipnosis  se practican esen­cialmente con los grupos muscu­lares involucrados  en los tics concretos de cada persona.

Un ejemplo de la técnica: 

a)  el niño es aleccionado a considerar las ventajas que tendrá cuando logre superar los tics;         

b)  aprende a detectar las situaciones  que facilitan la producción de tics resumiéndolos en una lista  (ej: nerviosismo,    ser el centro de atención,  viajando en  autobús,  al  hablar    por teléfono, al escribir una tarea,  etc.);          

c) aprende una "reacción de  competencia (ej: contracción,   sin movimiento, de los músculos involu­crados en el tic);        

d) ensaya intensamente el control del hábito, estando a solas  y en un am­biente tranquilo;       

e) ensaya mentalmente y prepara su reacción ante las diversas    cir­cunstan­cias en que se le suele presentar el tic;       

f)  bus­ca  el apoyo  social de sus amigos, maestros, pa­dres, hermanos, etc., pidiéndoles que le recuer­den que está dejando    el hábito, y que debe reali­zar los ejercicios;       

g) exhibe su mejoría ante los demás, participando en una conversa­ción ante  desconocidos,  o solicitando  hablar en clase    (en general, actividades que antes evitaba por ver­güenza);       

h)  anota,  a diario, sus progresos, llevando un registro y/o    una grá­fica de  la fre­cuencia con que realiza los  tics  y de las veces en que es capaz de controlarlos.    

La técnica completa de Azrin y Nunn consta en su obra "Tratamiento de hábitos nerviosos",  traducida al español (Ed. Martínez Roca,  Barcelona,  1987).  Es una excelente  metodología que aporta una há­bil solución  para  una serie  de  conductas, apa­rentemente inofensivas,  pero que son causa de an­siedad en muchos niños... y en no menos padres.