No es necesario vivir sumido en la oscuridad.

Autohipnosis curativa

Estás completamente relajado, tranquilo y sereno

Ahora imagínate que vas andando por el sendero de un bosque.

Sigues andando viendo los árboles a los lados, escuchando a los pájaros.

Sigues andando y al final del sendero ves un templo, parecido a una ermita.

Te paras enfrente de él y, en la fachada, encima de la puerta de acceso, figura escrito “El Templo de la Curación”. Las letras brillan con una luz azul intensa.

Se abre la puerta del templo y aparecen cuatro monjes con túnicas negras, obsérvalos, desprenden una amabilidad infinita, una alegría inmensa, sus rostros desprenden una gran sabiduría.

Uno de ellos se presenta a ti diciéndote que son los médicos del templo, que saben por qué has llegado hasta el templo, que si accedes a entrar en el templo, ellos van a curar la enfermedad que te está haciendo sufrir.

Te recorre por el cuerpo la euforia ante lo que acabas de oír y accedes al templo. Este tiene una única sala, no existen sillas ni mesas, solo velas negras en las esquinas de la sala y una escultura del dios de la naturaleza.

Te dicen que te coloques en el centro de la sala enfrente de la escultura, mientras que ellos se colocan uno a cada lado de la sala. Se respira paz y armonía.

Uno de ellos te dice que han preparado, expresamente para ti, una crema que se llama “Repigmentación total”. Que cuando la extiendan sobre tu piel y penetre, ésta comenzará a repigmentar instantáneamente tu piel blanca, y seguirá repigmentándola día tras día hasta que se hayan quitado todas las manchas blancas de tu piel.

Te ordenan que te quites toda la ropa quedándote completamente desnudo. Mientras te vas quitando la ropa compruebas que cada uno de los monjes levanta un brazo y de pronto en cada una de las manos levantadas aparece un tubo de crema que brilla con una luz azul intensa.


A continuación los cuatro monjes comienzan a extender la crema en círculos por toda la piel blanca de tu cuerpo a la vez que les escuchas susurrar frases para tu curación.

Cada uno se encarga de una parte de tu cuerpo. El color de la crema es igual que el de tu piel sana, tiene un olor agradable. Notas como penetra la crema en tu piel y como si tuviera vida propia, parece que esté haciendo algún proceso en tu piel.

Cuando han terminado los monjes de aplicar la crema, se retiran a cada esquina de la sala y uno de ellos te dice que debes permanecer diez minutos de pie, sin moverte, que en este momento comenzará la repigmentación automática de la piel blanca de tu cuerpo.

Nada más terminar de hablar el monje, desde diferentes orificios de la sala del templo se proyectan rayos ultravioleta en las zonas a repigmentar de tu piel.

A los pocos segundos de sentir el calor de estos rayos sobre tu piel, de forma maravillosa, comienzas a ver que aparecen cientos y cientos de pecas, y más pecas, en la piel blanca de tu cuerpo.

Comienzas a ver como se unen unas pecas con otras haciendo que la piel blanca esté desapareciendo.

Comienzas a ver que las manchas blancas son más y más pequeñas hasta que desparecen teniendo la piel de todo tu cuerpo un color uniforme.

En este momento, los monjes cantan en voz alta y con gran regocijo:

Vuelve a tener una piel sana y perfecta

Se ha curado, se ha curado

porque ese ha sido su deseo y se lo hemos concedido

El comienza una nueva vida sin ninguna enfermedad en su piel”

Cuando terminan de cantar, te dicen que te vistas, que ha llegado el momento de irte y que debes volver durante un mes para que la enfermedad desaparezca completamente de tu piel, de todos los órganos de tu cuerpo, de tu subconsciente y de tu mente.

Terminas de vestirte y con una alegría infinita, con una fe infinita, les dices lo agradecido que te sientes y te despides hasta el día siguiente.

Sales del templo y vuelves a recorrer el sendero con un optimismo que nunca has experimentado, con una confianza enorme en la curación que te han hecho los monjes y pensando en como va a ser tu nueva vida con una piel sin manchas.