No es necesario vivir sumido en la oscuridad.

Condiciones del sujeto

Condiciones del sujeto

Las edades más favorables para sentir las influencias magnéticas son la adultez, la juventud la edad madura. La infancia y la vejez son refractarias al hipnotismo; pero esto no requiere decir que no haya excepciones en la regla, como la han demostrado varios hipnotizadores médicos, sumiendo en hipnosis a niños de corta edad, con fines absolutamente terapéuticos.
Están en un error los que creen que el sujeto ha de tener unas constitución débil, delicada, un sistema nervioso de fácil conmoción y predisposición natural al sonambulismo.
Esta teoría, sostenida hasta por sabios de gran valer entre los que se encuentra él celebre doctor Charcot, ha sido combatida y con repetidas experiencias que no han dejado lugar a dudas, rechazada en absoluto.
D’Hont (Donato) en Francia, Hansen en Alemania y otros celebres hipnotizadores, en otros países han escogido para sus experimentos, personas robustas, temperamentos sanos y los resultados han sido siempre satisfactorias: todos sin distinción resultaron excelentes sujetos.
Donato en un teatro de Turín hipnotizo a cuarenta oficiales de la guarnición y a mas de trescientos jóvenes de la capital, cuyas dos terceras partes lo menos estaban compuestas de individuos robustos y sanos.
El doctor Forel, de Zurcí, dice a este propósito en su obra Der Hinotismus. Durante un año he operado sobre doscientos cinco sujetos entre los cuales había algunos atacados de enfermedad mental; ciento sesenta y unos han sido influidos; treinta y cuatro han resistido. Después he hipnotizado a ciento cinco personas; once solamente han sido rebeldes, y aun tres personas que desde el principio sé habían resistido a la influencia, han sido dormidas mas tardo con grande facilidad.
El doctor Ringier en uno de sus libros también dice lo que sigue, en contra de la teoría de Charcot: “Las personas que yo he hipnotizado pertenecen a una población donde el sistema nervioso esta menos excitado posible, absolutamente extraña a las agitaciones y a los refinamientos de la vida mundana, raza fuerte, con un desarrollo intelectual normal. Entre nosotros se carece absolutamente de las circunstancias que en las grandes ciudades y centros industriales provocan la neurosis. No hay que hablar de exceso de actividad intelectual. La vida de estas gentes robustas, todo agricultores, vida activa al aire libre, sobre una alta planicie entre el Jura y los Alpes, tiene todo lo que se necesita para fortificar el sistema nervioso, con tanto motivo cuanto que nuestra población, gozando de la abundancia, esta exenta de las inquietudes de la miseria, y se preocupa con facilidad alimentos sustanciosos”.
Así, pues, como dice el sabio doctor Malla, todo hombre sano de la mente es naturalmente hipnotizable en uno o en otro grado y si alguno no puede entrar en hipnosis es únicamente por efecto de ciertas disposiciones psíquicas pasajeras y accidentales.