No es necesario vivir sumido en la oscuridad.

LA FORMACIÓN DE NUESTRA PERSONALIDAD

LA FORMACIÓN DE NUESTRA PERSONALIDAD LA FORMACIÓN DE NUESTRA PERSONALIDAD Vivimos en un mundo sujeto a cambios de todo tipo, en el que las condiciones son cambiantes y no existen realidades absolutas. Incluso a una máquina tan perfecta como el cerebro humano le resultaría imposible sobrevivir y por tanto cumplir los objetivos primigenios grabados en sus genes, si careciese de la capacidad de cambio y adaptación para amoldarse a las diversas variaciones del exterior. Afortunadamente muestra mente observa, analiza, valora y toma decisiones, también guarda esas experiencias en la memoria por si fueran necesarias en futuras situaciones, en definitiva, está ocupada en un inacabable proceso de aprendizaje. De todos esos procesos extrae conclusiones y genera Pautas de comportamiento que llamamos hábitos. A principios de siglo el Psicólogo ruso Iván. P. Pablo estableció los modelos de comportamiento humano, basándose en experimentos realizados con animales en laboratorio. Pablo demostró que podía crear actividades y conductas artificialmente en los animales a base de la repetición de un estímulo. Inicialmente tras hacer sonar una campana, ofrecía comida a un perro. Este, tras unas cuantas repeticiones del mismo proceso, generaba saliva y jugos gástricos en el instante en que oía el tañido de la campana independientemente de que estuviese saciado o del hecho de que se le ofreciese o no carne. Pablo había cambiado el estímulo inicial que provocaba la entrada en funcionamiento de las glándulas salivares y la emisión de jugos gástricos (Hallarse en presencia de la carne) por otro estímulo totalmente artificial como era el sonido de la campana. A estos comportamientos aprendidos se les dio el nombre de «Reflejos condicionados». Como vemos se trata de auténticos procesos de aprendizaje, mediante los que el animal adapta su conducta a las circunstancias del medio en que se desenvuelve, modificando si es necesario antiguos conceptos y comportamientos. Los Reflejos condicionados son conocidos en la conducta humana con el nombre de hábitos, y en la base de cualquiera de nuestros patrones de comportamiento subyace un hábito inicial. Nuestro subconsciente memoriza sin cesar todo lo que acontece a nuestro alrededor del modo que lo haría una cámara de vídeo, generando nuevas conexiones in ter neuronales en nuestro cerebro. Cada vez que un acontecimiento se repite, estas conexiones se refuerzan, y se convierten en hábitos más y más arraigados cuanto más se produce el acontecimiento, por contra, si el hábito no se refuerza regularmente, tiende a deteriorase en nuestra mente y a desaparecer. Pablo, también postuló que la instauración de un hábito era más rápida y más intensa, cuando entraban en juego las emociones. Por esa razón algunos hábitos pueden quedar instaurados y ser muy duraderos a partir de una sola experiencia, a condición de que dicha experiencia lleve añadida una fuerte carga emocional. Alo largo de nuestra vida generamos miles de hábitos, algunos nos son beneficiosos y otros no lo son, nuestro carácter y personalidad se fundamentan en los hábitos que hemos adquirido a través de las experiencias que nos toca vivir, y gracias a la capacidad de la mente humana para cambiar y adaptarse podemos modificar nuestra conducta en beneficio propio.